Lo que voy a dejar aquí hoy son unas reglas que he encontrado en el blog Abladías de Fernando Polo y las voy a poner así como las encontré porque me parecen que dan unas pautas perfectas, para quien, como yo, aún no consigue entender muy bien el mundo de Twitter.
Los 10 mandamientos del twitter corporativo:
1. No olvides ser una persona. Aunque tuitees en nombre de la empresa, habla como si fueras una persona, no un teletipo.
2. Conversa. Interpela a tus seguidores o a los que te siguen, pues a todos nos gusta conversar y que nos citen. Y responde a los que te interpelan. Reparte juego, sigue a toda la gente que puedas, cuanta más mejor, y crea vínculos con ellos. Ojo, nunca sigas a mucha más gente de la que te sigue a ti (si acaso sólo al principio, en el mandamiento noveno explico el porqué).
3. Aporta y divierte. El contenido sigue siendo el rey, escribe aforismos o situaciones graciosas (en 140 caracteres), escenas cotidianas del día a día de la oficina. Y sobre todo, links de interés, el contenido por excelencia en Twitter: bebe de las mejores fuentes, selecciona los más valiosos destinos.
4. Enlaza sin parar. Links salientes = links entrantes. La norma de oro del blogging sigue siendo válida, antes o después, tus enlaces salientes se verán recompensados con más links entrantes a tu web, tu blog o tu propio twitter. Es una buena forma de hacerse valer y de dar a conocer nuestro twitter.
5. Se interesante, no interesado. Respeta los principios de Dale Carnegie: si sólo enlazas para obtener enlaces entrantes, no los obtendrás: la gente no es tonta y detecta cuando está siendo utilizada.
6. Haz de tu twitter, el twitter de TODOS. Permite jugar a todos los empleados. Si es una empresa de más de 10 empleados, establece normas formales. Cada semana coordina uno, o bien sólo se encarga uno pero todos pueden sugerir links recomendados (vía del.icio.us, o tumblr, o friendfeed). Con twhirl, un cliente gratuito y libre para Twitter multiplataforma, varias personas podrían actualizar el mismo twitter, además de los suyos personales.
7. Crea tu propio Twitter personal. Cuanto más tuiteen tus empleados, mejor tuiteará tu empresa.
8. Limita el autobombo impuro. Como la pornografía, todos lo practicamos, pero no lo pregonamos a los cuatro vientos. La gente acepta tu autobombo, si no te dedicas a ello en exclusiva. Haz del 10:1 tu regla de oro: por cada 10 tuits de interés general, 1 de autobombo.
9. No practiques el spam tuitero. Cinco alternativas plausibles al spam: 1) Si alguien empieza a seguirnos, le correspondemos siguiéndole; 2) Haciendo networking físico y virtual, para acercarnos a tuiteros influyentes a los que queremos “seguir” (les costará más quedarse indiferentes al correo que les informa de un nuevo “follower”); 3) Usando servicios de búsqueda: si alguien habla de nuestra marca, nos hacemos followers; 4) Promocionando MUCHO nuestro tuiter: en nuestro blog, web, tarjetas de visita, etc; 5) Respondiendo a los tuits de la gente a la que sigues, con inteligencia, claro. Pero nada, nada de fologüear de forma masiva (se nota el spam, y mucho, según la escala de Evan).
10. Fomenta el don de la ubicuidad. La web 2.0 nos ha concedido el don de la ubicuidad. Ya que nos ponemos, demos de alta TODOS los servicios posibles, empezando por Twitter, y siguiendo con Jaiku, Pownce, Twitxr, Facebook, (entre otras cosas, para evitar que otros nos quiten nuestra marca como usuario en las aplicaciones más exitosas de Internet). Pregonemos la buena nueva.
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